Padres

Queridos Papito y Mamita:

Sin ustedes nada sería, todo lo que tengo, soy y pienso es gracias a ustedes, ya que son el pilar que sostiene mi existencia y que contribuyen a que valga la pena vivirla. Les agradezco tanto por hacer un gran esfuerzo para permitirme estudiar en esta escuela, la verdad que aquí viví las mejores etapas de mi vida, crecí con esta escuela y ustedes lo hicieron posible. El estar ahí cada vez que me subía al escenario, el saber que podía contar con Uds. para lo que necesitara, desde comprar un material hasta apoyar en las actividades escolares. Le debo todo a la Vida y a Dios por haberme dado tan maravillosos padres, que siempre están presentes y que me aman incondicionalmente.

Aún recuerdo todo lo que tuvimos que pasar para que estudiara aquí, y créanme que desde el primer momento que estuve en mi banca frente al pizarrón supe que el esfuerzo no sería en vano, y estoy orgullosa de contarles, que no lo fue.

Por todas esas veces que se desvelaron cuando estaba haciendo tarea, por todas esas veces que me acompañaron hasta la puerta del Colegio, por aquellos desayunos que me prepararon cada día, por las lágrimas que derramaron cuando me vieron bailar o leer en festivales, por todo esto y lo demás quiero decirles de todo corazón... Muchas gracias, aunque estas dos palabras se quedan cortas con lo mucho que siento en agradecimiento, sin duda son dos palabras muy sencillas y comunes, pero tienen un significado tan grande como un abrazo.

Y el hecho de que me hayan dado la oportunidad de nacer, vivir, ser feliz y estudiar, significa todo para mí, porque hoy me convierto en esa niña pequeña que logró crecer y graduarse de la preparatoria, acompañada por los dos, como desde esa primera vez que me llevaron al kínder, me soltaron y aprendí a valerme por mí misma, nos separamos físicamente pero el lazo paternal que nos une jamás se rompió, hoy deben soltarme una vez más, pero quiero que sepan que este amor que nos une va a permanecer hasta el final de nuestros días.

                                                                                                          Regina González Ayala

                                                                                                                  



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